VOMITOS EXCESIVOS

El exceso de vómitos durante el embarazo (hiperemesis gravídica), a diferencia del habitual malestar de las mañanas, es la presencia de náuseas y vómitos extremadamente graves que causan deshidratación e inanición.

Se desconoce la causa de los vómitos, pero los factores psicológicos pueden desencadenarlos o emperorarlos. La mujer con hiperemesis gravídica pierde peso y se deshidrata; por consiguiente, si una mujer siente malestar por las mañanas pero gana peso y no se deshidrata, no tiene una hiperemesis gravídica.

La deshidratación puede provocar peligrosas alteraciones en los valores de electrólitos en la sangre y, en consecuencia, acidosis. Cuando los vómitos son persistentes, el hígado puede lesionarse, llegando en ocasiones a romperse y sangrar. Otra grave complicación es la hemorragia en la retina de los ojos (retinitis hemorrágica), causada por el incremento de la presión arterial durante los vómitos.

Tratamiento

Debido a que la hiperemesis gravídica es un riesgo tanto para la vida de la mujer como para la de su recién nacido, es necesaria la hospitalización y la administración de líquidos, de glucosa (un azúcar simple), de electrólitos y, en ocasiones, de vitaminas por vía intravenosa. No debe comer ni beber nada durante 24 horas; si resulta necesario, se le administran fármacos contra las náuseas y sedantes. Una vez que se han corregido la deshidratación y los vómitos, puede empezar a tomar pequeñas cantidades de alimentos blandos, cada poco tiempo. A medida que la mujer tolera más comida, se aumenta la cantidad de las porciones. Por lo general, los vómitos desaparecen en pocos días. Si los síntomas recurren, se repite el tratamiento.

 

 

 

 

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